Estudios científicos sostienen que una de cada siete personas en el mundo es neurodiversa. Esta palabra se empezó a escuchar con más fuerza en los últimos años para agrupar diferentes realidades que miles de niños y niñas enfrentan a diario a la hora de procesar información y elaborar pensamientos. Así, diagnósticos como autismo, trastornos de déficit de atención (TDA), hiperactividad, dispraxia o dislexia dejaron de estar en las sombras y pasaron a ocupar un rol preponderante. Con este nuevo enfoque se propone dejar de ver estos diagnósticos como problemas y, en contraposición, incorporarlos como desafíos en el desarrollo de las habilidades metacognitivas de cada niño fortaleciendo sus capacidades personales.
Así, se empieza a entender que cada niño experimenta el mundo de una manera diferente y el desarrollo se da a diferentes ritmos. Para poder acompañar este camino es sumamente importante que tanto padres como docentes cuenten con toda la información disponible en libros, material terapéutico, guías, material científico y testimonios de otras familias que pueden aportar desde su experiencia herramientas valiosas.
Desde el punto de vista docente, la importancia de poder generar espacios inclusivos multisensoriales dentro del aula es fundamental para acompañar y abrazar esta diversidad desde un lugar comprensivo. Educando también al resto de compañeros en el aula para ser respetuosos y empáticos entre todos.
En este sentido, los juguetes sensoriales tanto en casa como en el espacio educativo o terapéutico ofrecen una variedad de beneficios que fomentan el juego, la exploración y el desarrollo de habilidades esenciales. ¿Cómo se logra esto? Porque están diseñados para estimular los sentidos y proporcionar experiencias táctiles, visuales, auditivas, olfativas y gustativas. Estos juguetes pueden incluir objetos como pelotas o cubos apilables de diferentes texturas, luces de colores, instrumentos musicales, plastilina perfumada y bloques de construcción con encastres o sonidos.
Entre los beneficios que se pueden destacar está la regulación del sistema sensorial a través de una exposición controlada a diferentes estímulos. Esto puede ayudarlos a adaptarse gradualmente a nuevas experiencias sensoriales yendo paso a paso y así lograr reducir la ansiedad en entornos sobre estimulantes. Esta estimulación controlada, a su vez, colabora con la capacidad de atención y concentración ayudando a los niños a mantenerse calmados, enfocados y comprometidos en la tarea que realizan.
Además, los juguetes sensoriales especialmente aquellos destinados a realizar tareas de precisión fomentan el desarrollo de habilidades motoras finas y gruesas, como la coordinación mano – ojo, la fuerza muscular y la destreza manual. Esto puede mejorar su capacidad para realizar tareas diarias, como escribir, comer, abrocharse la ropa o atarse los cordones.
Una buena herramienta a la hora de ayudar a los niños a organizar su dia a dia son el uso de calendarios o agendas con las tareas cotidianas claramente enumeradas o ilustradas con pictogramas que ayudan al niño a mantenerse enfocado y con una anticipación clara de las rutinas que le tocará llevar adelante cada dia.
El juego es una herramienta poderosísima de aprendizaje y cuando los juguetes están orientados o creados con fines terapéuticos el resultado es muy óptimo para el desarrollo del niño favoreciendo la calma, la concentración, la descarga física propiciando un ambiente de comodidad y seguridad.
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